El edificio cuenta con una pequeña planta sótano, accesible a través de la escalera de servicio situada en la zona izquierda del castillo.
Esta planta dispone de tres pequeños espacios, que eran utilizados como bodega y donde se encontraban los lagares subterráneos separados por cámaras de grandes sillares de piedra aislantes y ventiladas. El diseño arquitectónico de estas salas respondía a la necesidad de funcionalidad para optimizar la producción del vino mediante métodos constructivos modernos.
La función como bodega de esta parte del castillo se inició en tiempos de la familia Kies, ya que ellos fueron productores de aguardiente. Posteriormente, en época de los Sicart, la bodega siguió siendo relevante ya que coincide con un momento de aumento y expansión de la producción vitivinícola en Cataluña. Este hecho se relaciona con la construcción de la bodega sindicada agrícola de Vila-seca, situada junto al castillo.